26.9.12
Me queda un intento
pero es el intento del cazador,
en esta selva seca.
Tengo las piedras que mi abuelo
guardó viejo en el hueco
de la pared del patio.
Tengo los dedos quebrados
y la fuerza para dejar
que caigan mis uñas en el pasto.
Me queda una noche
pero es la noche que despierta,
en este charco y hacia todas las lluvias.
21.9.12
9.9.12
3.9.12
Llueve en la orilla del mar. El viento es agua, la arena es agua, los perros negros que me escoltan son agua. La luz del faro no enciende e intuyo barcos que naufragan en lo oscuro. Todavía hay luz y lo que explica esta quietud no puede decirse con palabras. Tengo guardada la humedad de los siglos. Vos, allá, también sos una casa vieja.
Ni el demonio podría encender hoy una llama en este abismo.
24.8.12
16.8.12
Tomo a las 8 de la mañana un colectivo sobreperfumado. Camino con la convicción de las piedras, con la seguridad de las piedras de ser lo que son y de hacer lo único que pueden hacer. Acá y ahora, la misma verdad que la ciencia va a descubrir nunca.
Nieva hace casi diez días. Todo está acumulado en las esquinas, hasta la basura es blanca y no sé si en mi pelo tengo agua o canas. La colonia barata me sostiene los pies. Esto es lo que tengo: la calma del resignado.
4.7.12
25.6.12
9.6.12
Las uñas despintadas
lavan la ropa ahogada
en el balde azul del vecino.
Esfuman el humo,
deshacen apresuradas
el ovillo de lana.
El instinto adormecido
y la nieve fantasía
son el cotillón
de una fiesta impensable
en la montaña,
en la mente,
en el inicio.
Esta costumbre de detenerse en todas las cosas.
No hay drogas
ni música ni amigos,
sólo un rostro desconocido,
un hombre viejo y dulce
de imaginación imprecisa,
un hijo de libros impuros.
Ojos grises profundos
detienen en mí
sus pupilas sin disculpas,
sin cariño,
y sin embargo
mirarlos
es entrar a mi casa en invierno.
Esta obsesión por escapar de la unidimensión.
lavan la ropa ahogada
en el balde azul del vecino.
Esfuman el humo,
deshacen apresuradas
el ovillo de lana.
El instinto adormecido
y la nieve fantasía
son el cotillón
de una fiesta impensable
en la montaña,
en la mente,
en el inicio.
Esta costumbre de detenerse en todas las cosas.
No hay drogas
ni música ni amigos,
sólo un rostro desconocido,
un hombre viejo y dulce
de imaginación imprecisa,
un hijo de libros impuros.
Ojos grises profundos
detienen en mí
sus pupilas sin disculpas,
sin cariño,
y sin embargo
mirarlos
es entrar a mi casa en invierno.
Esta obsesión por escapar de la unidimensión.
20.5.12
El cielo es rojo y está inmóvil, nadie va a pintar nunca las paredes del edificio.
¿Cuántas son las gotas que bajan? ¿Cuántas caen sobre la sombra de los cables?
El agua ácida desintegra su cuerpo en las frutas amarillas del patio.
¿Notaste que la tierra en las macetas brilla de placer?
El piso es negro, gris, blanco, negro, gris, blanco, negro, gris, blanco, es idéntico a la de idea de él y eso lo hace hermoso y ridículo.
¿Cuánto tiempo me queda? ¿Está todo acá? ¿Acá en la sangre del pájaro herido?
Tiemblan las hojas y no es por miedo.
A mi tampoco me asusta que haya un bloque de hielo sobre nosotros.
Llueve por fin y es el principio del universo.
¿Voy a olvidar esta lapicera cuando sea viejita?
¿A dónde se va a quedar esta noche que escribe?
¿Cuántas son las gotas que bajan? ¿Cuántas caen sobre la sombra de los cables?
El agua ácida desintegra su cuerpo en las frutas amarillas del patio.
¿Notaste que la tierra en las macetas brilla de placer?
El piso es negro, gris, blanco, negro, gris, blanco, negro, gris, blanco, es idéntico a la de idea de él y eso lo hace hermoso y ridículo.
¿Cuánto tiempo me queda? ¿Está todo acá? ¿Acá en la sangre del pájaro herido?
Tiemblan las hojas y no es por miedo.
A mi tampoco me asusta que haya un bloque de hielo sobre nosotros.
Llueve por fin y es el principio del universo.
¿Voy a olvidar esta lapicera cuando sea viejita?
¿A dónde se va a quedar esta noche que escribe?
12.4.12
En la palma adormecida de la mano está el centro.
Y acá en el pecho las neuronas caidas
son peces brillantes,
acá en el pecho las neuronas
son espermatozoides sin sexo,
lluvia futura de afuera del cuerpo.
Tengo pocas palabras y ningún autor,
ningún libro, ningún poeta.
Ya no me acuerdo cuál era
el nombre de cada cosa,
ni por qué era importante saber
el nombre de cada cosa.
Y acá en el pecho las neuronas caidas
son peces brillantes,
acá en el pecho las neuronas
son espermatozoides sin sexo,
lluvia futura de afuera del cuerpo.
Tengo pocas palabras y ningún autor,
ningún libro, ningún poeta.
Ya no me acuerdo cuál era
el nombre de cada cosa,
ni por qué era importante saber
el nombre de cada cosa.
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